domingo, 13 de julio de 2014
miércoles, 9 de julio de 2014
"Gato Negro vs. Gato Blanco"
En ese entonces las cosas estaban muy difíciles en el país. La gente no tenía trabajo, y nuestra única fuente de ingresos provenía del alquiler del departamento de atrás. Parodi era un hombre difícil, pero pagaba religiosamente, y eso, para mi madre, era muchísimo más prioritario que el incierto destino de Claudio. “Mañana llevaremos al gato a la granja de tus abuelos”, me dijo a la noche, mirándome fijo a los ojos. “Podrás verlo cuando vayamos a visitarlos”. No me quedó más remedio que aceptar, aunque me acosté con los ojos hinchados por el llanto. A la mañana siguiente, cuando me levanté para buscarlo y meterlo en la jaula, el gato estaba tieso sobre las losas del patio.
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