martes, 9 de diciembre de 2014

El Gato Negro



No creerán esta historia. Pero es real, tan real como que yo estoy sentado aquí escribiéndola tan real como que yo voy a morir en la mañana. Sí, esta historia termina con mi fin, con mi muerte.
Yo siempre fui una persona amable y cariñosa, todos te dirán esto. Ellos también te dirán que yo siempre amé a los animales más que a nada. Cuando era pequeño, mi familia siempre tuvo muchos diferentes animales en la casa. Mientras yo crecía, perdía la mayoría de mi tiempo con ellos, dándoles de comer y limpiándolos.

Me casé cuando era muy joven, y me alegré de ver que mi esposa amaba a todos nuestros animales tanto como yo. Ella compró los más hermosos animales. Teníamos toda tipo de aves, un pez dorado, un perro estupendo y un gato.

El gato era un animal muy grande y hermoso. Era negro, negro por todas partes, y muy inteligente. Era tan inteligente que mi esposa siempre se reía de lo que algunas personas creían; creían que los gatos negros eran malvados, enemigos en forma de gatos.

Pluto, ese era el nombre del gato, era mi favorito. Era siempre yo quien lo alimentaba, y el me seguía a todas partes.

¡A veces tenía que detenerlo de seguirme por las calles!

Por años, él y yo vivimos felices, juntos, los mejores amigos.

Pero durante ésos años yo estaba cambiando lentamente. Era ése enemigo del hombre llamado Alcohol lo que me estaba cambiando. Ya no era la persona amable y cariñosa que era antes. Me puse cada vez más egoísta.

sábado, 6 de diciembre de 2014

El Gato sin Ojos


Antes de empezar mi tarea prefiero dejarlos con una buena historia que encontré hace algunos días, y que no había podido publicar debido a que mi internet no está funcionando muy bien últimamente. Pero aquí estoy de nuevo, ésta vez con una historia titulada “El Gato sin Ojos”:

“Escribo porque no tengo nada mejor que hacer, porque necesito que sepan la verdad y porque es lo único que él me deja hacer.

Lo que ocurrió es tan bizarro, paranormal e ilógico que no podría imaginar que mucha gente crea lo que estoy por contar. Soy un escritor de una editorial muy exigente, justo había terminado una buen libro de auto superación, pero tenía errores y me habían obligado a corregirlos para entregarlo de nuevo una semana después.